El rol de denuncia que tuvo la Universidad de la República en tiempos dictatoriales

​Los uruguayos se despertaron el miércoles 27 de 1973 con una muy mala noticia. A la madrugada, el presidente Juan María Bordaberry decretó la disolución de las Cámaras Parlamentarias. En su lugar constituyó un Consejo de Estado.  Era una mañana típica de invierno: grís, fría y con pronósticos de lluvia. El paisaje de la ciudad cambió intempestivamente: los tanques militares rodearon el Parlamento Nacional.
Inmediatamente, la CNT concretó una huelga general que ya estaba acordada desde hacía tiempo, ante la posibilidad de un Golpe. La clase trabajadora inició la ocupación de  los locales de trabajo.
El pueblo comenzaba una larga resistencia ante una dictadura que tuvo la particularidad de ser encabezada por un civil y ejecutada y coordinada por los mandos militares.
La Universidad de la República no fue indiferente a este proceso nefasto, y también se plantó en defensa de la libertad y la democracia. Previo al golpe y posterior al mismo, los centros universitarios eran allanados, con el pretexto de la búsqueda de sediciosos al amparo de las Medidas Prontas de Seguridad. 
Así lo denunciaron varios decanos en las sesiones del Consejo Directivo Central. En octubre de 1973 la Universidad fue intervenida, las autoridades universitarias fueron destituidas y varios de ellos detenidos. Programa especial de Somos Bienestar en la 89.1 FM UNI Radio.

La CNT había iniciado una huelga general que se extendió por 15 días. Mientras tanto la Universidad, denunciaba públicamente de lo sucedido a nivel internacional y coordinaba acciones con otras organizaciones sociales, como la eclesiástica.
Lo que ocurría en Uruguay no era un hecho aislado. La región iba rumbo a una inexorable pérdida de las libertades.
Desde 1964, Brasil se encontraba regido por un estado dictatorial. Ni hablar de lo que sucedía en Paraguay, con un Stroernner golpista que parecía perpetuarse en el poder. Dos días después del golpe en Uruguay, se anticipaba lo que ocurriría tres meses después en Chile. El presidente Salvador Allende resistió a un intentona golpista por parte de los generales Prats y Pinoche. En 1976 le tocó el turno a Argentina.
En ese junio de 1973, ya ni los astros acompañaban a la población uruguaya. Pocas horas después de la disolución del Parlamento, los uruguayos pasábamos a la sombra. El mismo día que Bordaberry resuelve la disolución de la CNT, y el encarcelamiento de sus dirigentes, en nuestro país el sol desapareció por siete minutos y ocho segundos, debido a un eclipse.
Pero en el transcurso de este penoso proceso los demócratas uruguayos se las ingeniaron para expresarse contra la dictadura.
Un ejemplo de ello, fue el periodista Rubén Castillo... En su programa Discódromo en Radio Sarandí, recurrió a un poema de Federico García Lorca, para convocar a una marcha contra la dictadura el 9 de julio de 1973. Para evitar la censura, el comunicador se las ingenió para hacer una exhortación a manifestarse contra la opresión, leyendo el poema llamado “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía”. De esa manera repitió todas las veces que pudo la convocatoria para las 5 de la tarde, todos los que escucharon entendieron perfectamente de qué se trataba.
 

La Universidad previo al golpe.
Las actas del CDC de 1973 fueron un termómetro de lo que ocurría en la sociedad uruguaya. Los consejeros denunciaban los atropellos de los militares ingresando a los locales de los centros universitarios, deteniendo y golpeando a estudiantes y docentes. El mismo día del Golpe, el Consejo sesionó para dar una explítica y directa respuesta, y lo siguió haciendo en los días sucesivos.

Acta del CDC del 2 de abril de 1973.
El decano de la Facultad de Medicina, Pablo Carlevaro expuso en el CDC:
"En el dìa de hoy, después de un peaje realizado frente a la Facultad de Medicina por parte de estudiantes de la Facultad de Medicina y cuando de hecho, dieron prodente su suspensión al avistar un vehículo de las fuerzas policiales apostado a un costado de la Facultad, se produjo un suceso que me parece sin precedentes en esta larga cadena de intervenciones de las fuerzas de la represión en los locales universitarios. Aparecieron dos carros policiales de los comúnmente llamados "roperos" y de los mismos bajaron soldados, al parecer pertenecientes a la Guardia Metropolitana. Unos se dirigen al local central de la Facultad y allí tres policías, portando granadas de gases, ingresan al hall central y detienen a una estudiante que se encontraba allí. Otros se dirigen al local del Ciclo Básico que està en la acera de enfrente, contiguo a la Facultad de Química, y de ese local se llevan a un estudiante que no había tenido la más mínima participación en el peaje y que recién llegaba para asistir a un control parcial. Por otra parte, molestos porque la puerta de ese local estaba cerrrada, golpean lo mismo con una cachiporra, al igual que las ventanas del salón 1 de ese edificio, contiguo a la puerta de acceso. Unos minutos después, desde los carros policiales bajan soldados que se ubican en la inmediata proximidad de la puerta de la Facultad de Química y otros persisten nuevamente en el intento de penetrar en el local del Ciclo Básico de la Facultad.
En ese momento, nosotros, advertidos por los desplazamientos de los estudiantes, que estaban nerviosos por la situación que generaba el posible reingreso de las fuerzas policiales, nos dirigimos hacia el portón de acceso de la Facultad y pudimos presenciar la última parte de este episodio. También el decano de la Facultad de Química pudo apreciar desde su despacho buena parte de los sucesos y podrá corroborar algunas de las afirmaciones que yo acabo de hacer.
Desconozco los textos legales que pudieran amparar a las fuerzas policiales para invadir en la tarde de hoy un local universitario, pero me parece que cualquiera sea el fundamento legal que pudiera esgrimirse, esta situación es claramente violatoria de la autonomía universitaria, y de reiterarse podría dar lugar a situaciones extremadamente graves. Esto es lo que quería plantear a modo de denuncia para que el CDC decida cuál es la forma más adecuada de proceder.


Por orden estudiantil: Benjamín Liberoff:
"Nosotros pensamos que esto es parte de un plan de provocación política destinada a crear el ámbito conveniente para medidas de tipo represivo. Pensamos que al respecto la Universidad tiene que hacer un planteamiento muy enérgico al Ministerio del Interior, creemos también que la Universidad debe hacer una declaración sobre estos sucesos, cuya redacción podrìa quedar a cargo del Grupo de Trabajo. Los hechos fueron muy graves y no creemos que puedan estar amparados en otra cosa que una ley muy discutible como la Ley de Seguridad del Estado.
Rector Lizstenstein: Dado que los hechos se produjeron esta tarde, no ha habido prácticamente tiempo para entablar comunicación con el Ministerio del Interior para pedir explicaciones al repecto. Estos hechos señalan una conducta reiterada de provocación a la enseñanza y mañana mismo voy a formular la protesta correspondiente ante el Ministro. En cuanto a la declaración, yo pienso que quizá sea mejor que las propias Facultades preparen un memorandum sobre los hechos y la hagan pública. Yo reservaría una declaración del CDC para el momento en que se vea que ésta es una provocación sistemática montada contra la Universidad, porque a pesar de que también en Secundaria ha habido destituciones de directores. Los hechos de esta tarde pueden haber sido sólo desmanes de algún grupo aislado. Pero si en un período breve estos volvieran a suceder, esto trascendería ya el plano de la Facultad y debería ser considerado como un problema general de toda la Universidad.
Carlevaro respondió: "Hasta hoy nunca había acontecido que la policía entrara al recinto de la Facultad de Medicina, y no creo que esto haya sido simplemente un desmán de los integrantes de las fuerzas policiales encargadas del procedimiento. Además no había habido un enfrentamiento o  una refriega anteriores a los hechos, que pudieran haber justificado un desmán o una reacción desmedida. Incluso tuvimos la impresión, corroborada por el Consejero Píriz, de que esas fuerzas policiales llevaban la orden de entrar, porque el peaje que se realizaba era uno de tantos y no había configurado características de escándalo.

La asfixia económica a la Universidad
En esa época, la Universidad era ninguneada desde el punto de vista presupuestal por parte del gobierno de turno, y la institución padecía de severos problemas econónicos por incumplimientos en la entrega de partidas por parte del Poder Ejecutivo. Un ejemplo de ello fue lo resuelto por el CDC del día 9 de abril de 1973. En la ocasión por unanimidad, resolvió solicitar al Ministerio de Economía y Finanzas una entrevista en la que el rector, los decanos, un delegado de cada Orden y un delegado de los funcionarios no docentes, plantearan la preocupación de la Universidad por la situación financiera de la Institución, ante el incumplimiento del Poder Ejecutivo en el aporte de los duodécimos de gastos establecidos en la Ley Presupuestal.

Ese mismo día, el consejero estudiantil Liberoff denunció: "Existen bandas fascistas que atacan estudiantes y liceos, y entendemos que este clima es parte de una política orquestada por la oligarquía, la misma política que llevó a efectivos de la policía a entrar recientemente a locales universitarios. A este se suma la suspensión de cursos, de estudiantes y otras muchas cosas. Todo esto nos lleva a pensar en la necesidad de que la Universidad fije posición con relación a todos estos hechos. A esto se suma el insistente rumor de la intención del Poder Ejecutivo de aplicar por decreto la ley de Reglamentación Sindical.
Ya en ese año, la Udelar contaba con un servicio de Televisión Universitaria, y el CDC planteaba estudiar la situación nutricional del país a partir de la veda de carne vacuna existente en ese tiempo.
El rector informaba que no había podido reunirse ni con el ministro de Economía ni con el Subsecretario por los problemas económicos en la Udelar. Si el MEF no daba respuesta, se manejó la posibilidad de suspender toda actividad de cooperación y trabajo conjunto con el gobierno. En tanto la Udelar preparaba un acto por presupuesto para el día 25 de abril.
Los estudiantes, presentaban al CDC un anteproyecto de ley de subsidios de textos que tenga una cuota de libros para las bibliotecas de las facultades y una partida para la compra de libros.
Un mes y medio después de pedir la entrevista, el ministro de economía accedía una entrevista con el rector.

La Universidad se sumaba al acto del Pit Cnt del 24 de mayo que se desarrolló desde el Obelisco a la explanada de la Udelar. El reclamo era por salarios, libertades y reglamentación sindical. En la plataforma del Pit Cnt se pedía la renuncia del presidente de la República.
En los días previos al golpe, había docentes de Arquitectura que no cobraban partidas globales y se informaba del agotamiento de rubros.
Bienestar Estudiantil planteaba criterios de políticas de becas para quienes estudiaban en el Interior. Se definía que las elecciones universiarias serían el 30 de setiembre. El 27 de mayo, estudiantes y docentes de Química son detenidos, argumentando que se trataban de Medidas de Seguridad. A principio de junio, el CDC hace una propuesta para la creación de un hogar estudiantil con carácter experimental. Mencionaba que la Udelar participaría de una comisión asesora para la construcción de la represa de Palmar.
El 18 de junio, la Udelar organizó un acto por el natalicio de Artigas en Plaza Independencia. En los días previos al golpe, el CDC resolvió ceder el paraninfo para el 27 de junio, solicitado para el homenaje al estudiante de Agronomía Joaquín Kluver, quien fuera asesinado en diciembre de 1972 por parte de las fuerzas conjuntas.
La FEUU propuso hacer una mesa redonda sobre libertades y presos políticos para el 26 de junio y la respuesta fue que la Institución podría hacer una actividad más abarcativa para más adelante.
El CDC definió una sesión extraordinaria para el viernes 29 de junio pero por los hechos de pública notoriedad, sesionó en la tarde del 27 de junio. Parte de esta sesión fue en comisión general, desde las 17.35 horas.

El 29 de junio el CDC autorizó al rector a entrevistarse con organizaciones para coordinar acciones conjuntas ante situación actual, lo mismo de tener contacto con universidades de otros países y con la Iglesia.
El 3 de julio, el CDC se manifiesta contra la decisión del gobierno golpista de declarar ilícita a la CNT y a su disolución.
El 6 de julio hubo un CDC abierto con una gran exposición del rector, sobre la implicancia del golpe de Estado. El Consejo hizo suyo sus expresiones y al finalizar, se entonó el himno nacional, y se despidieron gritando "Viva la clase trabajadora, viva la CNT, viva la Universidad, viva el Pueblo".
En la sesión del 7 de julio se informó de la muerte del estudiante Ramón Pere, mientras que el consejero Benjamín Liberoff fue detenido.
En setiembre se realizaron las elecciones universitarias triunfando los sectores más progresistas y democráticas.
El 22 de octubre se citó a un CDC pero que no tuvo quorum y cinco días después, el 27 de octubre, la Universidad fue intervenida al tiempo que fueron detenidos el Rector y la mayoría de los Decanos.
El 28 de noviembre  fueron ilegalizadas las actividades de casi todos los partidos o grupos de izquierda y de la FEUU.
El rector se fue del país exiliado a México.